Diciembre, 2019

Conocí la Técnica Alexander de una forma un tanto curiosa.

Después de haber practicado un poco de Yoga, Tai-Chi y Chi-Kung me propuse experimentar con la Meditación, pero me costaba muchísimo aguantar las sentadas debido a tensiones y dolores musculares que no lograba gestionar adecuadamente.

Fue durante una de esas sesiones de Meditación en las que me estaba “esforzando” por mantener una “Buena Postura” cuando me acordé de un libro que había comprado hacía unos años y que sin haber leído tenía olvidado en mi pequeña biblioteca. Me levanté y me acerqué a la estantería…El libro se llamaba “Cómo aprender la Técnica Alexander” y a penas empezar a ojearlo, mi cara dibujó una enorme sonrisa y me dije: ¡Esto es lo que necesitas!

El libro, como todos los otros que he leído con posterioridad sobre el tema recomendaba buscar un profesor para avanzar en el aprendizaje.

Casualmente, una profesora se desplazaba a mi ciudad desde la capital un par de veces al mes y me las arreglé para poder asistir a unas pocas clases antes de que terminara el curso. En seguida noté mejoras en mi respiración y postura, con muchas menos tensiones musculares tanto en las actividades del día a día como durante las clases de Chi-Kung y las sesiones de meditación.

Al curso siguiente ya no hubo clases en mi ciudad, pero yo quería continuar el aprendizaje así que busqué por internet y tuve la suerte de encontrar a Cristina Masip no muy lejos de donde vivo.

Las clases individuales con Cristina han sido siempre una gozada, como gran profesional y apasionada de la técnica, te va guiando suavemente con sus manos y palabras desde lo más obvio a lo más sutil, ayudándote a tomar contacto con tu cuerpo para identificar e ir soltando paulatinamente todas estas tensiones musculares innecesarias que te sabotean permanentemente sin ser a penas conscientes de ello.

Me gustó tanto su forma de trabajar que le propuse hacer un Taller de Técnica Alexander en mi empresa ya que todos nos pasamos muchas horas sentados delante de un ordenador. La verdad es que todos recordamos ese taller con mucho cariño, no solo por el contenido, que fue mucho más allá de los típicos consejos de ergonomía que puede ofrecerte el típico servicio de prevención, sino por la forma tan cercana y práctica de explicar de Cristina.

Siempre recomiendo la Técnica Alexander a mis amigos y familiares así que no lo dudes, Cristina será una acompañante perfecta durante este apasionado viaje de autodescubrimiento y reaprendizaje.

Jaume – Edad 53 – Trabajo: Gerente en una empresa de distribución de componentes para la automoción.


Diciembre, 2019

Me llamo Josep, mi caso personal empezó hablando con una amistad mía, que después de explicarle ciertas inquietudes personales, me recomendó El Instituto Sofía. Me puse en contacto con Cristina Masip y nos reunirnos. Hablamos de mi situación y enseguida detectó que tenia que aprender a tener una buena gestión de mis emociones. El trato fué muy profesional y cercano. Las charlas, reflexiones y los deberes que me mandó hicieron que consiguiera unos resultados personales muy buenos! Lo más importante para mí es que no te da un parche para mejorar el momento actual sino que, te da herramientas para seguir creciendo personalmente.

A día de hoy recomiendo esta forma de trabajar y la profesionalidad de Cristina Masip. ¡Gracias!

Josep – Edad 43 – Treball: Funcionari de la Generalitat de Catalunya


Septiembre, 2019

Mi experiencia con Cristina Masip como profesional ha sido a través de la técnica Alexander. Es efectiva como ella sola evaluando lo que necesitas, lo que te ocurre, cómo has llegado hasta ahí y cómo cambiarlo. Sabe escuchar sin juzgar, un plus hoy y siempre, donde demuestra tanto su profesionalidad y su calidad como persona. Es complicado cambiar los hábitos, por supuesto que sí, pero a mí me ha merecido la pena ya que he aprendido a ser consciente de mi postura para identificar las tensiones, lo que me ha ayudado a mejorar en el día a día corrigiendo esos hábitos (de toda la vida) que incrementaban el estrés y la tensión en mí cuerpo.

Y he aquí lo que he aprendido, continúo poniendo en práctica y por lo que la recomiendo. ¡Gracias Cristina!

Olga – Edad 47 – Trabajo: Diseñadora